Comprender el fenómeno requiere conectar tres procesos: el crecimiento del alga en el Atlántico, su desplazamiento hacia el Caribe y lo que ocurre cuando queda retenida cerca de la costa. Esa distinción ayuda a evaluar las soluciones: una tecnología de recolección puede aliviar una playa, pero su eficacia depende del monitoreo, la logística y el destino del material recogido.
Un ecosistema flotante que cambia al llegar a la costa
El sargazo pelágico es un conjunto de algas pardas que vive flotando en mar abierto. Sus agrupaciones ofrecen alimento y refugio a peces, crustáceos y tortugas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) destaca su importancia como hábitat para numerosas especies, incluidas algunas de interés pesquero. [1]
El problema aparece cuando grandes cantidades se concentran en aguas costeras y playas. La misma biomasa que cumple una función ecológica en el océano puede deteriorar otros hábitats si se acumula y se descompone en exceso. Por eso, el manejo debe distinguir entre las poblaciones flotantes y las acumulaciones que generan impactos locales. [1]
Esta diferencia tiene consecuencias prácticas. Hablar de eliminar el sargazo del océano omite su función como ecosistema; hablar de gestionar las arribazones permite concentrarse en dónde, cuándo y bajo qué condiciones una intervención puede reducir daños.
Las causas: nutrientes, circulación oceánica y procesos biológicos
Desde 2011, el Atlántico tropical presenta grandes concentraciones recurrentes conocidas como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico. Se trata de una distribución de manchas de distintos tamaños, transportadas por corrientes y vientos. Su abundancia cambia entre años y temporadas; la presencia de biomasa mar adentro tampoco implica que toda ella vaya a llegar a una playa. [2]
El nitrógeno y el fósforo son nutrientes esenciales para su crecimiento. La discusión científica se centra en sus fuentes, en cómo llegan a las aguas superficiales y en qué procesos sostienen las proliferaciones. Entre los factores estudiados figuran los aportes fluviales, la circulación y mezcla del océano, la deposición atmosférica y las condiciones de luz y temperatura. [2]
Una investigación publicada en Nature Geoscience en 2025 encontró que el ascenso de aguas profundas en el Atlántico ecuatorial aporta fósforo y favorece la fijación de nitrógeno: el proceso por el que ciertos microorganismos convierten el nitrógeno gaseoso en formas utilizables por los seres vivos. Los autores relacionaron estos mecanismos con buena parte de la variabilidad del sargazo desde 2011. [3]
Otro estudio, publicado en Nature Communications en abril de 2026, incorporó el reciclaje de nutrientes realizado por los organismos asociados al sargazo y por la descomposición de biomasa de temporadas anteriores. Su modelo, desarrollado con datos de 2011 a 2022 y evaluado con observaciones de 2023 y 2024, atribuye un peso creciente a estos procesos biológicos. [4]
Los trabajos examinan mecanismos y periodos distintos, y muestran que el conocimiento sigue evolucionando. Para comunicar el problema con rigor, conviene explicar estas relaciones y sus incertidumbres. Atribuir cualquier arribazón únicamente al calentamiento del agua o a los fertilizantes de un país deja fuera procesos relevantes y puede conducir a expectativas poco realistas sobre las medidas de control.
El impacto se extiende al agua, la salud y la economía costera
Cuando el sargazo se acumula y se descompone en aguas someras, aumenta la materia orgánica y puede reducir la disponibilidad de oxígeno. También disminuye la luz que llega a pastos marinos y corales. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) documenta que estos cambios pueden afectar peces, invertebrados y hábitats que funcionan como refugios y zonas de alimentación. La intensidad del daño depende, entre otros factores, de las condiciones locales y de la circulación del agua. [5]
En tierra, la descomposición libera gases como sulfuro de hidrógeno y amoníaco. El primero se asocia con el olor a huevo podrido. La EPA advierte que la exposición puede provocar irritación y otros efectos sobre la salud, cuyo riesgo depende de la concentración y las condiciones de exposición. Esto vuelve especialmente relevante la protección de quienes recolectan, transportan o permanecen cerca de acumulaciones en descomposición. [6]
La dimensión económica incluye los gastos de limpieza y disposición, las restricciones al uso recreativo de las playas y las dificultades para la pesca. La EPA señala que estos impactos pueden afectar a comunidades con recursos limitados para responder. Para el contexto dominicano, esto plantea la necesidad de considerar tanto los establecimientos turísticos como los pescadores, trabajadores y pequeños negocios que dependen del litoral. [7]
Una evaluación útil debe observar cómo se relacionan estos efectos. Una playa puede recuperar rápidamente su apariencia mientras persisten alteraciones en el agua o costos de manejo en el lugar de almacenamiento. Evaluar únicamente el resultado visible de la limpieza ofrece una imagen incompleta de la intervención.
Monitorear para decidir: lo que un mapa puede y no puede decir
En República Dominicana, la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR) publica productos de monitoreo y trayectoria del sargazo. La institución advierte que la nubosidad interfiere con la detección y que el producto difundido no detecta sargazo en la franja de un kilómetro próxima a la costa. Estas limitaciones deben acompañar cualquier interpretación del mapa. [8]
La utilidad de esta información está en apoyar la preparación: identificar áreas de atención, organizar recursos y contrastar la evolución observada con las condiciones locales. Una estimación regional necesita complementarse con observaciones en la playa; convertirla en una garantía sobre cómo estará un balneario en una fecha específica excede su alcance. [2, 8]
ANAMAR también ha documentado trabajo de campo en El Cortecito, Bávaro, que combina análisis de calidad del agua con fotogrametría, una técnica que permite medir superficies mediante fotografías. Su memoria institucional de 2025 describe el uso de imágenes tomadas con drones para cuantificar el área ocupada por sargazo y relacionarla con los parámetros del agua. [9]
Este enfoque permite formular preguntas más útiles para la gestión: cuánto tiempo permanece la acumulación, cómo cambia el agua y qué sucede después de retirarla. Registrar esas variables de forma comparable ayudaría a evaluar intervenciones y a distinguir entre una mejora momentánea y una reducción sostenida de los impactos.
Recolectar exige planificar también el transporte y el destino
Las barreras flotantes pueden interceptar o desviar parte del sargazo, pero su desempeño varía. La EPA recoge experiencias con resultados mixtos y señala la necesidad de evitar daños a la fauna durante la recolección. Una barrera requiere una operación capaz de retirar y trasladar el material que concentra. [10]
En la playa, la maquinaria puede llevarse arena junto con las algas y contribuir a la erosión. En su intervención regional del 1 de octubre de 2026, el Ministerio de Medio Ambiente dominicano insistió en utilizar criterios técnicos y equipos adecuados para proteger playas, arrecifes, manglares y zonas de anidamiento. [11]
El almacenamiento temporal y la disposición también necesitan controles. La descomposición genera gases y líquidos de escurrimiento, llamados lixiviados, que pueden transportar contaminantes. La selección del sitio debe considerar las aguas, los suelos y las comunidades cercanas. [10]
De estas condiciones se desprende un criterio operativo: antes de ampliar la capacidad de recogida, conviene asegurar que el transporte y las instalaciones receptoras puedan manejar el volumen previsto. La coordinación entre esas etapas permite evitar acumulaciones que superen la capacidad de tratamiento y facilita conocer el destino de cada carga.
Aprovechamiento: qué demuestra la investigación dominicana
La posibilidad de transformar el sargazo en un recurso merece atención, pero exige estudiar su composición. Una investigación publicada en Nature Communications en 2023 encontró variaciones en su contenido de arsénico relacionadas con la disponibilidad de fósforo. Esa variabilidad refuerza la importancia de analizar la materia prima que entra a un proceso, en lugar de asumir que todo el sargazo tiene las mismas características. [12]
Un ejemplo local es el trabajo de investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), publicado en 2025, sobre un biofertilizante líquido obtenido mediante fermentación de sargazo. El ensayo se realizó durante tres meses en tres parcelas familiares vinculadas a Bananos Ecológicos de la Línea Noroeste (BANELINO), ubicadas en Montecristi y Valverde, y comparó la formulación con un biofertilizante utilizado por la asociación. [13]
Los resultados mostraron una mayor emisión de hojas, con diferencias estadísticamente significativas en dos de las tres fincas, y un comportamiento frente a la sigatoka negra comparable al tratamiento de referencia. El estudio incluyó análisis químicos y microbiológicos del producto. Son resultados concretos que justifican continuar investigando esta vía. [13]
El alcance del ensayo también importa: se evaluó una formulación procesada, durante un periodo y en parcelas determinados. Esos resultados no demuestran por sí solos un aumento general del rendimiento de cosecha, una sustitución completa de los fertilizantes ni la seguridad de aplicar directamente el alga recogida en la playa. [13]
Para valorar una iniciativa comercial, habría que conocer además cómo controla las diferencias entre lotes, qué ocurre con los residuos del procesamiento y cómo se comprueba la calidad del producto final. El paso de un ensayo a una operación continua requiere demostrar que esas condiciones pueden mantenerse a mayor escala.
La viabilidad depende de toda la operación
Entre los usos que se investigan figuran fertilizantes, biocombustibles y materiales. Su desarrollo enfrenta dificultades prácticas: retirar sal, arena y agua, almacenar biomasa y disponer de suministro fuera de los periodos de mayor llegada. La EPA identifica estos aspectos como factores que deben considerarse antes de una aplicación comercial. [10]
La evaluación económica debería sumar la recolección, el transporte, los análisis, el procesamiento y la gestión de los materiales que no se convierten en producto. Una propuesta puede ofrecer un resultado técnicamente interesante y, aun así, necesitar ajustes para operar con costos y condiciones locales. Tampoco debe confundirse el volumen de biomasa disponible con la cantidad de producto que podrá venderse.
Por ello, sería útil que los proyectos piloto publiquen indicadores comparables: volumen recibido y aprovechado, consumo de agua y energía, costos de operación, calidad del producto y destino de los residuos. Esa información permitiría decidir qué tecnologías ampliar, cuáles adaptar y en qué lugares resultan pertinentes.
Una agenda dominicana que pueda medirse
El Ministerio de Medio Ambiente informó el 1 de octubre de 2026 que el país se propone gestionar sosteniblemente 150,000 toneladas métricas de sargazo para 2027. También reportó la recepción de 45 propuestas de diez países en una convocatoria apoyada por la Unión Europea, evaluadas con acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La cifra de toneladas corresponde a una meta anunciada, no a un resultado ya alcanzado. [11]
El seguimiento debería permitir conocer qué parte de la biomasa se recolecta, cuánto se aprovecha, dónde termina el resto y qué impactos se reducen. También conviene evaluar cómo se distribuyen los recursos entre playas turísticas, comunidades y ecosistemas vulnerables.
La capacidad de respuesta de República Dominicana se fortalecerá en la medida en que el monitoreo oriente las decisiones, la investigación se traduzca en operaciones verificables y las comunidades participen en la planificación. El desafío consiste en sostener esas capacidades durante varias temporadas, aprender de los resultados y corregir las intervenciones que generen nuevos problemas.
Fuentes consultadas
- [1] NOAA. Sargassum: From Sea to Shore. https://oceanservice.noaa.gov/news/sargassum/
- [2] NOAA CoastWatch. Sargassum FAQ. https://coastwatch.noaa.gov/cwn/news/2023-04-04/sargassum-faq.html
- [3] Jung y colaboradores (2025). Equatorial upwelling of phosphorus drives Atlantic N2 fixation and Sargassum blooms. Nature Geoscience. https://www.nature.com/articles/s41561-025-01812-2
- [4] Zhou y colaboradores (2026). Changing drivers of the Great Atlantic Sargassum Belt from physical forcing to ecological control. Nature Communications. https://www.nature.com/articles/s41467-026-72183-4
- [5] EPA. Sargassum Inundation Events: Impacts on Aquatic Life and Associated Ecosystems. https://www.epa.gov/habs/sargassum-inundation-events-sies-impacts-aquatic-life-and-associated-ecosystems
- [6] EPA. Sargassum Inundation Events: Impacts on Human Health. https://www.epa.gov/habs/sargassum-inundation-events-sies-impacts-human-health
- [7] EPA. Sargassum Inundation Events: Impacts on the Economy. https://www.epa.gov/habs/sargassum-inundation-events-sies-impacts-economy
- [8] ANAMAR. Monitoreo del sargazo en aguas dominicanas y notas sobre sus limitaciones. https://anamar.gob.do/transparencia/publicaciones-oficiales/sargazo/
- [9] ANAMAR. Memoria institucional 2025: fotogrametría y monitoreo en El Cortecito. https://anamar.gob.do/wp-content/uploads/2024/01/Memoria-Institucional-2025-ANAMAR.pdf
- [10] EPA. Planning for and Managing Sargassum Inundation Events. https://www.epa.gov/habs/planning-and-managing-sargassum-inundation-events-sies
- [11] Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (1 de octubre de 2026). Respuesta regional y anticipada frente al sargazo. https://ambiente.gob.do/republica-dominicana-respuesta-regional-sargazo-conferencia-ue-caribe/
- [12] McGillicuddy y colaboradores (2023). Nutrient and arsenic biogeochemistry of Sargassum in the western Atlantic. Nature Communications. https://www.nature.com/articles/s41467-023-41904-4
- [13] Rodríguez-Rodríguez y colaboradores (2025). Assessment of a sargassum-based liquid biofertilizer for enhanced banana cultivation in small-scale family farms. Repositorio INTEC. https://repositoriobiblioteca.intec.edu.do/items/f8668ce8-1c66-431b-a8a4-5136eb228f1e/full